Cuando te miro hay diez millones de cosas que quiero decirte.
Te cuento qué tal he dormido, cómo llevo la semana y cuanto te he echado de menos, desde que no te veo. Pregunto qué tal estás tú, tu madre y tu perro y cuánto me quieres. Aunque parezca mentira cuando te miro te digo que te adoro -porque yo ya no te quiero es más- y confieso que llevo tiempo colgada de una arruga de tus labios. Quizá, del pliego izquierdo. Y mis ojos se abren más. Y pierdo la verguenza, y grito que estoy deseando abrazarte que me beses que voy a correr hacía tí te morderé en el cuello.
Pero tu no me oyes tus ojos, sordos mis parpados lloran porque no escuchaste cuando te dije que quería que fueses mi príncipe.
Hace tiempo concocí un príncipe ( lo era, lo sé porque sus ojos brillaban más), pero se marchó y ahora no sé dónde está. Quizá fue su caballo el que, despistado, se perdió, o él, quien se alejó entre otras flores.
Pero no está.
Y le busco -a él, a mi- y ojalá la búsqueda duré eternamente... porque se llevo algo mio y me dió motivos...
"There once was a little girl who never knew love until a boy broke her heart"
(Tchss, tchss...Es casí un secreto pero,... ha vuelto, a veces, aunque nunca es quién dice ser. Y lo hace sólo para dejarme sola, otra vez. Y que le eche de menos. Otra vez.)